Extraño, recuerdo

Extraño, recuerdo

25/03/2020


Recuerdo, extraño cuando llegaba a casa y lo primero que hacía era darle un beso a Isabel. Recuerdo cuando saludaba de mano a las personas. Recuerdo los amaneceres de mi juventud y los atardeceres de mi madurez. Recuerdo el olor de mi madre. Recuerdo el prozac de las librerías; el esconder ejemplares con la esperanza de comprarlos después. Recuerdo, incluso extraño, la desesperante espera de los aeropuertos, la eternidad burocrática de las garitas de migración. Recuerdo mis búsquedas fallidas de auroras boreales. Extraño cazar leviatanes. Extraño la playa; extraño caminar con mis hijas en la orilla del mar. Recuerdo a mi gato Pacheco, quien se entretiene venciendo lestrigones y cíclopes en su regreso a Ítaca. Recuerdo los hasta luego, en las mañanas, a mis hijas, felices de ir a la escuela, felices de que vayan a la escuela. Recuerdo, extraño estar a solas con Isabel; estar a solas. Recuerdo la insana distancia, el calor humano. Recuerdo cuando los días tenían nombre, cuando el viernes no era igual al lunes. Recuerdo los domingos, en especial, con ellas tres. Extraño el ayer y el no tener miedo al mañana. Recuerdo cuando añoraba tiempo para escribir, y ahora que lo tengo, añoro el recuerdo del tiempo perdido.