Las plagas que vienen

Las plagas que vienen

12/04/2018

A pesar de estar en las manos del gobierno estatal la erradicación del dengue, zika y chikungunya, este año, lamentablemente, auguramos un repunte de casos. Y la razón es simple… Y vergonzosa; ya no hay recursos para fumigar.  El año pasado, 2017, el número de infectados por estas plagas tropicales disminuyó considerablemente, siguiendo un patrón, digamos, electoral; en lo que se ha convertido en un electrocardiograma de desvíos, este año despuntarán los infectados. La descacharrización se ha mantenido, pero siguen siendo clamor las quejas de que se tardan mucho en recoger los trastos. Con las primeras lluvias, en mayo, deben comenzar las fumigaciones, pero estas, reiteramos, no se harán, pues en el presupuesto ya no hay ni para la gasolina de estas unidades nebulizadoras. Lo mismo pasó en las elecciones pasadas, y en las pasadas. Fue sintomático este desvío en el proceso intermedio de la administración de Ivonne Ortega, cuando un grupo político —aunque ajeno a ella aún cercano— dilapidó los recursos destinados al combate de los vectores para invertirlo en movilizaciones electorales de tierra —eufemismo de acarreo, compra de credenciales, tortas y juguitos… En junio y julio se comenzarán a elevar los casos de enfermos por picaduras, pero las cifras serán minimizadas por el gobierno estatal y ningún medio se interesará por publicar la verdad, ya que los boletines de las campañas coptarán todo su espacio y atención. El próximo gobernador heredará, en ese aspecto, unas arcas vaciadas y a una población enferma.