Y sin embargo, se mueve

Y sin embargo, se mueve

01/05/2018

Muchas especies animales tienen un sentido del tiempo muy agudo. Y esa es su principal arma para sobrevivir. Le sirve para huir del invierno y no morir o para aparearse. Muchos humanos no evolucionados también cuentan con esta característica. Pr ejemplo, algunos funcionarios del gobierno del Estado. En esta administración estatal se ha hecho alarde del buen uso político del tiempo, lanzando iniciativas o anuncios en el momento exacto, en el lugar exacto. 
Y ayer no fue la excepción. En la víspera del debate, y con el claro objetivo de distraer al puntero, uno de los candidato recicló una serie de acusaciones lanzadas hace ya un año. Entonces, un personaje, ahora imposibilitado para ser servidor público y sospechoso de falsificar firmas, arremetió contra el Ayuntamiento con conjeturas que se perdieron en los anales del protagonismo. Esa misma saliva la lanzó, pero ahora otro tránsfuga. 
La estrategia fue interesante, ya que el acusador en turno no sólo arremetió contra el bastión del puntero, sino que también le dio un rozoncito a su contraparte, el gobierno del Estado. Un rozoncito, reiteramos. El gobierno del Estado, en cuestión de minutos, respondió. Sólo esperó un prudentísimo tiempo, para no lanzar el boletín antes de que concluyera la diatriba del hombre solo. Horas después, y así como el gobierno movió la respuesta acordada, fueron los mismos personajes, a través de sus mismo medios y conexiones, los que intentaron colocar la nota. En algunos casos lo lograron, en otros no. 
La estrategia, sostenemos, fue interesante. Ocupó tiempo y dinero... Y ese instinto animal de aprovechar la coyuntura. Bestias políticas, al fin y al cabo, todo ese esfuerzo se reduce a la consecución del hueso. Los naturalistas han detectado en las hienas comportamientos similares, cuando dos ejemplares de la misma manada, visiblemente en desventaja con el alfa, se unen para conservar el status quo del grupo... Aunque a este se lo esté llevando la chingada.