Encuestocracia

Encuestocracia

18/06/2018

Las elecciones de 2015, en las que se eligió al alcalde de Mérida, se vivió un panorama similar al actual. Una encuesta realizada por una encuestadora, patrocinada por un grupo de empresarios, se movió con intensidad en los medios, llegando incluso a programas de TeVe nacionales, como Hechos. Esa encuesta la realizó la empresa de Pipo Urioste, y ponía en el primer sitio a Nerio Torres Arcila, en segundo, a Ana Rosa Payán Cervera, y en tercero, a Mauricio Vila Dosal. El día de la votación se demostró cuán equivocado estaba ese sondeo. Tres años después, casi nadie se acuerda de ese episodio, que bombardeó muy fuerte la credibilidad de Urioste. Sin embargo, la anécdota continúa latente y dejó varios aprendizajes, entre ellos que el membrete que avala una encuesta también sufre perjuicios. En un país en el que el hay un rechazo de la ciudadanía a las encuestas —en un porcentaje que va de 48% a 75%— es un ejercicio estéril, incluso negativo, avalar un sondeo. Que esos vaticinios los hagan y los publiciten los partidos, que al fin de cuentas no sólo buscan votos, sino también avales y cómplices.