"México no nos merece"

"México no nos merece"

04/09/2018

Y ahí estaban ellas, sus hijas y las de su esposa, conmovidas hasta las lágrimas en ese epílogo tragicómico. Y ahí estaban ellas, enjugándose, cuando días antes protagonizaron la enésima bofetada a un pueblo que no tiene qué comer, paseando por los Pinos a un dibujante de pieles de celebrities, de carne tensada por bótox, inflada de burbulas de silicio; calzando, cada una, pares estrafalarios de treinta mil, sesenta nuevos, guapos benitosjuárez, mil quinientos de los feos, viejos. Ellas, que junto con la primera dama viajaron a París para tomarse un café, café au lait, oh la la; las que subieron al avión presidencial a su estilista para que formara parte de esa corte de ilusos que se despide. Y ahí estaban ellas, las moradoras de la casa blanca, blanquísimas, las dueñas de nuestras quincenas; las más odiadas, las más queridas. Ellas, embajadoras de una casta que se avergüenza de la prole, que viaja en jet y en helicóptero y desayuna champán y anfetaminas. Y ahí estaban, en la despedida, despidiéndose, despedazadas. Los excesos de esta agonizante presidencia imperial los representan esas mujeres, la estirpe propia y ajena del que se va. Ellas fueron las que tomaron la estafeta del derroche representado en partenones y colinas, embajadoras de la dinastía priista suicida, que hizo todo por que el hartazgo se convirtiera en repudio, y el repudio en desdén. Y ahí están ellas, creyendo que su padre, su padrastro es un estadista, México no te merece. Más bien, los chairos no te merecen. Verán, creen ellas, cómo el país se desmoronará tomándose una mimosa en Montecarlo; atestiguarán, aseguran, se jactan, cómo López Obrador nos convierte en una Venezuela. Allá ellos. Sí, allá nosotros.