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¡La economía, estúpido¡

Una de las ideas fuerza de la campaña presidencial de Bill Clinton que a la postre le valió la presidencia de los Estados Unidos decía: ¡La economía, estúpido! Desde entonces se ha popularizado la expresión para resaltar diversos aspectos que se consideran esenciales en algún ámbito de la vida.

La irrupción de la compañía Uber en nuestra ciudad ha desatado un gran revuelo. No sólo está revolucionando el sistema de transporte sino que está convulsionando el ambiente político: en Yucatán, Uber ya es un actor de relevancia. Y como tal tiene detractores y seguidores. El gobierno y su partido con su iniciativa y modificación a la ley de transporte se puso del lado de los primeros. Por las reacciones de las redes sociales esta apuesta no le está dejando buenos dividendos. Y es por eso que resulta pertinente introducir algunas cifras al respecto; en su visita a Yucatán el director nacional de esta empresa señaló que cerca de 62,000 personas ya habrían descargado su aplicación y proyectaban generar en el corto plazo más de 2 mil plazas de autoempleo (cifra mayor que la planta cervecera con su millonaria inversión). Este dato de usuarios reportados por la empresa representaría el 14% de las más de 442 mil personas que tienen la posibilidad de conectarse a internet desde cualquier lugar a través de una conexión móvil. La gran mayoría de ellos menores a los 40 años.

No se requiere ser un adivino para suponer que Uber no sólo se queda como dice su “hashtag” sino que seguirá creciendo no sólo porque existe un mercado potencial amplio y creciente, sino porque ofrece un servicio más barato que la competencia. Termino como empecé, recordando el slogan de los estrategas de Clinton, y que los socios del FUTV, el ejecutivo, los legisladores del tricolor y PRD deben de considerar. ¡La economía, estúpido! Y no se olviden que el grueso de la población que usa plataformas tecnologías de este tipo también engrosan de manera sustancial el padrón electoral.

¡La economía, estúpido¡
¡La economía, estúpido¡