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El juicio de la historia y la verdad objetiva: no hay peor ciego que el que no quiere ver

Si resulta que como gobernante pretendes que el juicio que la historia haga sobre ti y tu generación sea positivo, debes revisar métricas y entender las lógicas que operan mas allá del primer circulo del poder. Las modas virales y los trending topics son efímeros, como lo son también los índices de popularidad, sobre todo aquellos que descansan sobre el trato aterciopelado de medios de comunicación que a base de colorantes y suavizantes artificiales mantienen un color y olor agradable hacia afuera, pero que esconde lo putrefacto de dentro. Si los niveles de aceptación, las calificaciones aprobatorias y el desempeño de tu antecesor son el faro que guía tu actuar, pecas de soberbio, pierdes piso. Si en cambio ves más allá y corres el riesgo de pasar por lentes más objetivos, revisas brújulas más afinadas y evalúas sobre lo verdaderamente relevante como por ejemplo el progreso social y económico de tu comunidad entonces sí, probablemente el derecho a trascender te lo asegures por una simple ley de correspondencia.

Revisemos algunas cifras desde el punto de vista social y económico, en materia de pobreza; generamos una serie histórica que nos permite observar casi un cuarto de siglo de su evolución, los datos no los proporciona el CONEVAL. Seis gobernadores han desfilado en el periodo analizado, cinco tricolores y un blanquiazul. En los convulsionados años noventa, las cifras del porcentaje de población en pobreza alimentaria y de patrimonio rondaban sobre los 30% y 60% respectivamente. Ni la gestión de Dulce María Sauri (DMS), ni la de Federico Granja (FG) ni la de Víctor Cervera Pacheco (VCP) juntos lograron disminuir esa proporción; al contrario, se incrementó de tal suerte que el porcentaje de la población con condición de pobreza alimentaria creció en 10 años 5 puntos porcentuales. Para el periodo 2000 a 2005 se registró una disminución del orden de 17 puntos en pobreza alimentaria y 10 puntos en pobreza patrimonial. Este periodo coincide con el gobierno de Patricio Patrón Laviada (PPL). Si bien a partir de 2009 la forma de medir la pobreza en México cambió, la idea que subyace se mantiene: dar seguimiento a las cuestiones críticas que derivan de un bajo ingreso. De 2009 a 2014 no se refleja un cambio: los porcentajes prácticamente son los mismos incluso con tendencia a la alza en el gobierno de Ivone Ortega Pacheco (IOP) y en los dos años analizados del actual gobierno de Rolando Zapata Bello (RZB) hay una ligera disminución en el porcentaje de la población inferior de la línea de bienestar pero un incremento en la línea de bienestar mínimo.

En materia económica, examinamos el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) en términos reales (descontando el efecto de la inflación) a precios de 2008. En 12 años el PIB registra un tendencia positiva pero con dinámicas diferentes en los distintos periodos. De 2003 a 2007 la tasa media de crecimiento anual fue de 3.9%, periodo que corresponde a la administración de PPL, de 2007 a 2012 la tasa media fue de 2.6% periodo que corresponde a la de IOP, y en los dos años que se dispone información de la administración de RZB el crecimiento medio es de apenas el 1.9% anual. Es decir, el mayor ritmo de crecimiento se registró en el sexenio de Patrón Laviada y el de menor crecimiento en la administración que corre.

A 4 años de un triunfo celebrado, los datos analizados sugieren que si la actual administración estatal desea pasar a la historia con un juicio favorable y objetivo debe buscar nutrir sus decisiones con información veraz y escuchar con humildad la voz de quienes a final de cuentas son los que decidirán el rumbo político del estado. Porque, como dice la canción, Dios perdona pero el tiempo a ninguno, o como ya se reconoció en encendido discurso, se está más cerca de la próxima elección que del triunfo de 2012.

El juicio de la historia y la verdad objetiva: no hay peor ciego que el que no quiere ver
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