Estadísticas yucatecas

Escudo Yucatán o El gran hermano
Escudo Yucatán o El gran hermano

Al escuchar o leer la propuesta de política pública en materia de seguridad denominada “Escudo Yucatán” a más de uno nos hizo pensar que un mejor nombre para denominar la propuesta pudo ser, sin ningún problema, “el gran hermano”, en honor a la novela “1984” de George Orwell. El término «orwelliano» se ha convertido en sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la novela. De aprobarse la propuesta referida ¿Yucatán estaría dando un gran paso hacia la sociedad del Big Brother o simplemente se está adelantando a los tiempos para prevenir el delito? ¿Vale la pena invertir una gran cantidad de recursos a pagar en 10 años en bienes que tienen vida útil en 4 ó 5? ¿Realmente vale el programa 1,500 millones de pesos? Estas son preguntas que flotan en el ambiente y que esperamos que nuestros legisladores se hagan y que encuentren respuestas. Si la médula de Escudo Yucatán es la instalación de cámaras de vigilancia, está sobrada la justificación de hacerse estas preguntas, toda vez que en las autoridades encargadas de la procuración de justicia y la preservación de la seguridad y el orden público no gozan de una alta estima en la población.

No obstante los golpes recientes que le han propinado a la delincuencia organizada, o su respuesta inmediata en temas específicos, las autoridades estatales son los que menos grado de confianza registran según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2015 (ENVIPE). Por ejemplo, la policía estatal registra un 40% de poco o nulo nivel de confianza. En contraste, la Marina y el Ejercito reciben los mayores niveles de confianza. 

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Las piedras rodando se encuentran
Las piedras rodando se encuentran

En caminos diferentes, pero en un mismo día, nos enteramos de varias personas fallecidas en nuestro estado. Tenían en común que circulaban en motocicleta. En un abrir y cerrar de ojos el destino de sus familias fue modificado dramáticamente.

¿Cuántos motociclistas, como lo fueron los fallecidos, hay en nuestra ciudad? De acuerdo a la estadística publicada para el año 2014 se tenía registro de poco más de 80 mil motocicletas circulando en la blanca Mérida. La cifra no es trivial: existe una masa crítica lo suficiente amplia para poner presión a autoridades, personas con capacidad para crear, modificar y establecer una nueva cultura vial de respeto al motociclista y de paso al ciclista.

Observando la tendencia podemos apreciar un crecimiento acelerado, a razón de 4,112 motos adicionales en circulación que cada año se incorporan.

La tendencia facilitó que en 16 años la cifra se haya multiplicado por 8. De acuerdo a esta inercia, se puede prever un aumento en el número de personas que utilizan este vehículo como medio para desplazarse en la ciudad.

En lo que las autoridades voltean a ver a este colectivo, que a fuerza del rugir de sus motores y recorriendo avenidas en sonora caravana no sólo piden justicia para sus compañeros, si no que dejan constancia de enorme potencial que tienen como grupo, para influir en políticas públicas a su favor y de miles de motociclistas que hoy no tienen voz.

Como diría un clásico, mientras tanto cuídate, y que te bendiga Dios no hagas nada malo que no hiciera yo.

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Tecnología en hogares Yucatecos
Tecnología en hogares Yucatecos

El mercado de la comunicación y entretenimiento en los hogares asciende a los $143 millones mensuales en estado de Yucatán. Sobre esta cifra están las empresas cableras, los distribuidores de TV satelital, proveedores de telefonía fija y de internet. Las alianzas observadas en este mercado permiten ofrecer diferentes servicios por un único proveedor. Sin embargo, esta modalidad no entusiasma mucho al consumidor yucateco: apenas un 28% de los hogares contratan los servicios en forma de combos; la gran mayoría (68%) contrata de forma individualizada. Por ejemplo, en el 42% de los hogares la contratación de la TV de paga es individualizada, lo que representa un 75% del total de hogares con TV de paga. Una de las principales razones, pese a todo el despliegue mercadológico, está en los precios. Veamos, el promedio de pago al contratar a un mismo proveedor los tres servicios es de $632 mensuales, si la contratación fuese individual el promedio sería de $650, un ahorro de apenas 18 pesos mensuales (2.8%).

Otro dato interesante arrojado por la Encuesta de Disponibilidad de Tecnología en los Hogares 2015 tiene que ver con el efecto que resulta de la proliferación de la telefonía celular. La incidencia en los hogares de la telefonía fija se ha venido reduciendo: apenas alcanza el 24% frente a otros servicios como la conexión a internet (47%) o la televisión de paga (56%).

Es un hecho que los desarrollos tecnológicos condicionan no solo a los actores tradicionales proveedores de tecnología a los hogares, sino a todos aquellos que tengan un mensaje que transmitir, obliga a realizarlos en formatos virtuales, aplicaciones informáticas en multiplataforma.

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¿Se discrimina a la población indígena de Yucatán?
¿Se discrimina a la población indígena de Yucatán?

En estos días a raíz de las declaraciones hechas por una académica de la Autónoma de Yucatán, la polémica se abrió; como en muchos de nuestros debates las afirmaciones se fundamentan en presunciones, en oídas o en dichos de terceros. En esta ocasión abordaremos el tema con la perspectiva de las cifras. La primera dificultad reside en definir quién es o no indígena, ¿acaso quien domina una lengua originaria de estas tierras? ¿Quién se asume como tal? ¿Quién reside en una comunidad que por sus rasgos o características se les denomina indígenas?

De entrada debemos dejar sentado que la mayoría de la población yucateca se considera indígena (65%) de un universo de 1,994,127 habitantes con edad para discernir. Más de 800,000 personas que sin hablar lengua indígena se adscribe a esta identidad. Empero, se estima que 41,459 personas que hablando lengua indígena no se definen como tal, quizá a esta minoría (7% de hablantes de lengua indígena) se refería la académica, cuando habló de la discriminación.

Ahora bien, ¿qué ocurre en la práctica? tomamos dos aspectos de nuestra vida por demás importantes: la educación y el empleo. En el primer caso revisamos los indicadores de escolaridad, asistencia escolar y el analfabetismo. En los tres, los hablantes de lengua indígena salen desfavorecidos. Las brechas se acrecientan conforme se avanza en edad. El problema se agudiza a partir de los 12 años que es cuando se da el salto de secundaria a bachillerato. Pareciera que nuestro sistema educativo le dice a los jóvenes mayaparlantes que avanzar será cada vez más difícil y que el esfuerzo que tendrán que realizar será el doble por hablar maya. Como la educación profesional es una oportunidad que muy pocos hablantes de lengua indígena tendrán, revisemos que ocurre cuando ya están laborando, también en esta área tendrán mayores dificultades, de las 7 prestaciones laborales básicas según la ley, en todos los casos la proporción es desfavorable a los mayahablantes.

Podemos estar muy orgulloso de nuestros ancestros, de su legado y de sus contribuciones, puede Armando Manzanero Canché cantar “Somos novios” en maya y emocionarnos con él, incluso definirnos a nosotros mismos herederos directos de ese legado y gritarlo a los cuatro vientos; aunque dejando atrás el romanticismo, si estos indicadores no cambian, lo que se diga es: agua de borrajas 

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Ya está, ya llegó, la tecnología se quedó
Ya está, ya llegó, la tecnología se quedó

La semana pasada la llegada de UBER, aplicación informática para dispositivos móviles que permite contratar los servicios de transporte a un particular, levantó una alta expectativa en el público. Las redes se movieron y emocionados unos, otros eufóricos, difundían las ventajas de la aplicación. Los medios masivos nos obsequiaron una amplia cobertura informativa: al menos cuatro periódicos, dos canales de TV y varios noticieros de radio realizaron su estudio comparativo, y con lujo de detalle nos enteramos de la limpieza de las unidades, el ofrecimiento de la botellita de agua, el costo, el ahorro que significa y la amenaza que se avecina para el tradicional prestador de servicios. Los empresarios en su rol de grupo de presión conminan a la autoridad a definirse, ¿es o no es legal el servicio?, se preguntan todavía. El área rectora del transporte, acalambrada, se percibe aturdida: no sabe si corresponder a los tantos servicios prestados por el Frente Único o aumentar su distancia con el público usuario. La oposición, oportunista, le da la más cordial bienvenida. Un fenómeno informativo, pues, resultó para el público meridano el arribo de este nuevo servicio. Pues bien, con la llegada de UBER también llegaron los datos de la Encuesta Nacional sobre la Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2015 con desagregación para nuestra blanca ciudad.

¿Realmente impactará UBER en los meridanos? ¿Cuántos tienen acceso a la tecnología para contratar los servicios? Los resultados de la encuesta revelan un uso ya cotidiano y masivo de la tecnología y dispositivos móviles; es ya una realidad que la mayoría de la población tiene acceso a ellas. De cada 10 meridanos, 7 tiene un teléfono móvil (casi 800 mil personas); 6 de cada 10 es usuario del Internet (casi 700 mil personas) y más de 182 mil hogares tienen conexión a Internet.

Todo parece indicar que el motivo de la euforia estaba plenamente justificado: hay un amplio espectro de la población que esperaba con ansias la llegada de este servicio. Si tú quieres hacer llegar un servicio o vender un producto, no lo pienses mucho acércate a un desarrollador de app´s. Un mar de oportunidades te esperan en ese mundo virtual.

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