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Derechos humanos e infancia en Yucatán. Un tema para reflexionar en serio
Derechos humanos e infancia en Yucatán. Un tema para reflexionar en serio

Uno de los apartados que integran el informe de actividades de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán toca el tema de los derechos de las niñas, niños y adolescentes (NNA), y señala entre otras cosas un conjunto de 10 operativos desplegados en el año 2015 en las 5 zonas en que se dividió a la ciudad de Mérida. Esto con el fin de conocer el índice de niñas y niños adolecentes que son víctimas de explotación laboral; se asienta en dicho informe que se detectaron infantes entre los 8 a 14 años desempeñando actividades como la venta de chicles en la vía pública, limpiando parabrisas de auto, señalándose como la principales causas de laboral en la calle -dicho por los propios niños- la escasez de recursos económicos en el núcleo familiar, la necesidad de contribuir con el gasto de la misma familia y la pobreza y marginación.

Lo que no se anota es si se pudo dimensionar el problema, dado que no se menciona cuantos niños fueron detectados en esta condición, ni el cálculo, si es que se realizó, del mencionado índice. Otro aspecto omiso en el informe, el criterio que se utilizó para ser la ciudad de Mérida la elegida para los operativos de detección. ¿Cuál será la hipótesis del Ombudsman yucateco al respecto? ¿Se creerá que este problema es condición urbana? ¿La explotación laboral infantil estará principalmente en la calle? ¿O tal vez los recursos son escasos y no se pueden levantar operativos más allá de esta ciudad capital?

En virtud de lo anterior repasemos algunas cifras arrojadas por la Encuesta Intercensal 2015 que nos ayude a entender un poco más el problema. En Yucatán, hay 152, 600 infantes entre 8 y 15 años de los cuales un 89% asisten de manera regular a la escuela. Lo que significa que hay un 11% restante que no lo está haciendo, la cifra absoluta es de orden de 17,000 las cuales están divididas en tres categorías, aquellos que se dedicaron a una actividad productiva (digamos que trabajan), otro grupo a quehaceres del hogar y el tercero que ni estudian, ni trabajan, ni se dedican a las labores del hogar (pongamos que hablo de los ninis). Las actividades productivas puede ser: ayudar en algún negocio familiar, cultivar algo o criar animales, cargar bolsas, lavar autos, cuidar niñ@s. Un 4% de este grupo de edad está en esta condición, 3% es nini y un 3% se dedica a labores del hogar. De los 17,000 en esta condición 13,000 viven en lugares diferentes a Mérida, primera sospecha despejada, el grueso de la población infantil que está dejando de asistir a la escuela se encuentra dispersa en el interior del estado. No es un problema exclusivamente urbano, más bien en zona rural es más fuerte.

En términos proporcionales, si el infante es mujer, hablante de lengua indígena o vive en localidades de menos de 2,500 habitantes las probabilidades de abandonar la escuela y dedicarse a otras labores aumenta significativamente; 12% para mujeres (agravado además por no ser remunerado ya el 5% va a labores domésticas), 16% para hablantes de lengua indígena y 14% en localidades menores de 2500 habitantes.

Incidir en la modificación de estas cifras es una tarea que amerita una intervención integral que conjugue esfuerzos de todos los actores sociales. No hacerlo resulta una grave omisión que en sí misma ya redunda en el descuido a los derechos fundamentales de los NNA. El llamado a la reflexión es para todos y en especial para la Comisión de Derechos Humanos y también a aquellos que tienen que garantizar el derecho a la educación de las nuevas generaciones.

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Cuando la suma se convierte en resta: las microfinancieras y casas de empeño en el ámbito local
Cuando la suma se convierte en resta: las microfinancieras y casas de empeño en el ámbito local

Es común enterarnos de casos como el de doña Juanita, mujer que en la cúspide de su madurez, entrada ya en la década de los 60 está a punto de perder su humilde vivienda tras contraer una deuda con una microfinanciera. Juanita, como muchos yucatecos, empeñó sus escrituras para saldar la deuda que se hacía cada vez menos pagable. Los refrendos se acabaron, y al borde de la desesperación no sabe si recurrir a un agiotista que le prolongue unos meses más la incertidumbre o sucumbir ante el implacable vencimiento.

Ilustramos nuestro comentario con datos que dan cuenta de la realidad. Lo cualitativo e intangible: la indefensión de Juanita ante el implacable sistema. Lo cuantitativo nos habla de que, gozando de cabal salud, con tasas de crecimiento anuales superiores a los dos dígitos, los ingresos de las casas de empeño crecen de manera exponencial y los establecimientos de este giro se multiplican cual conejos; para el año 2015 se registraron un total de 504 establecimientos de los cuales 228 operaban en Mérida.

El modus operandi de estos negocios está basado en la facilidad y prontitud con las que otorgan dinero a quien lo necesita. Su cobertura geográfica es envidiable para las propias autoridades gubernamentales. Asimismo su capacidad de penetración les permitió desplegar sus servicios a lo ancho y largo de nuestra estado y han permeado a todos los sectores de nuestra ciudad capital (ver mapas). Con sus “bajos“ intereses que en promedio ronda el 5% mensual (60% anual). Las ventas en el sector superan los 212 millones al año.

¿Sobre qué descansa el auge de este negocio?

Con la proliferación también de los casinos, en un análisis simplista podríamos endosar a la ludopatía este crecimiento o bien decir, que sólo sucede en personas irresponsable que ante la facilidad de obtener liquidez se enredan sin pensarlo, o que en su ignorancia muchos caen ingenuos en el manejo de las tasas de interés; pero me temo que el asunto es un poco más estructural. Revisemos las cifras de los ingresos y gastos de los hogares.

El gasto corriente es la suma de las erogaciones en bienes y servicios que realizan de manera regular para su consumo; de forma similar podríamos hablar de los ingresos corrientes: son aquellos que de forma regular reciben los hogares, ya sea como producto del trabajo remunerado de sus integrantes o por otras vías como son las rentas, las transferencias u otros ingresos. En teoría lo que se ingresa debería ser concordante con los que se gasta. Sin embargo, un 28% de los hogares presenta un saldo negativo entre el ingreso y el gasto corriente, lo que significa que de manera reiterada, mes tras mes lo que se ingresa no completa para solventar lo que se gasta (hay déficit) que se tiene que solventar de alguna manera. Las casas de empeño, la microfinacieras , el sistema bancario formal o los agiotistas llenan ese vacío a través del crédito, que per se no es malo, pero si es para solventar gastos corrientes, tarde que temprano el destino les alcanzará.

Si dividimos a los hogares en 10 partes (deciles) donde el primer grupo el que menos ingresos percibe y el décimo es el que mayores ingresos perciben, observamos que más de la mitad del primer decil (56%) tiene un déficit entre los que ingresa y lo que gasta. Para el decil II la proporción deficitaria es del 42%, la tendencia es que a mayor ingreso menor es el porcentaje de hogares deficitarios. El ambiente económico es una clara invitación para que estos intermediarios crezcan.

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La distribución de los ingresos en los hogares: un asunto para reflexionar de viva voz
La distribución de los ingresos en los hogares: un asunto para reflexionar de viva voz

Estimado lector: si tú vives en un hogar que recibe ingresos superiores a 40 mil pesos mensuales, alégrate, eres parte 2% de los yucatecos en esa condición (3.7% para Mérida). Si estás en algún hogar que ingresa entre 15 mil y 40 mil pesos mensuales todavía tienes elementos para sentirte privilegiad@, ya que solamente el 13% de los hogares de Yucatán tienen esta condición (21.5% para Mérida).

Ahora bien, si estás ubicado entre los que viven en hogares con ingresos que oscilan entre 8 mil y 15 mil, seguramente comenzarás a sentir el rigor de la vida, con dificultades pero tendrás acceso a algunos satisfactores propios de la modernidad: tv de paga, internet, podrás salir a comer fuera de casa con la familia al menos una vez a la quincena, tendrás una pantalla plana adquirida muy probablemente a meses sin intereses en una tienda departamental o hipermercado; saldrás de vacaciones una o dos veces al año a algún destino regional o nacional; si vives en la ciudad tu auto compacto te acompañará y cuando éste tenga algún desperfecto, tendrás algunos aprietos económicos que lograrás solventar en algunos meses. Los ahorros, si logras tenerlos, serán para aguantar gastos de un par de meses, ya que el descuento por la mensualidad de hipoteca es fuerte. Si la vida te parece dura, aun tienes para sentirte afortunado, sigues siendo parte de una minoría, 23% de los hogares yucatecos están en esta condición (28.8% para Mérida).

La gran mayoría de la población está en el límite, con lo justo para lo indispensable, viviendo al día. La incertidumbre es parte del desayuno y las cenas están aderezadas con dobles jornadas; si son varios los hijos se tendrán que truncar las carreras, porque a pesar de que la hija es brillante y la universidad es pública, la inscripción semestral representa el 50% de una quincena; no se diga el gasto diario en transporte; ésto en el mejor de los casos, si el adolescente no se enroló en la pandilla de la colonia ya que quedó a la buena de Dios mientras los dos padres están fuera de casa más de 12 horas (9 horas de trabajo y 3 de traslado). El 72% de los hogares perciben 8 mil pesos o menos al mes. Sí, la cifra es correcta: 7 de cada 10 hogares yucatecos tendrán un panorama similar a lo aquí descrito.

Esta composición de los ingresos familiares abre varias aristas de análisis, por ejemplo en el tema de la participación ciudadana y electoral:

• ¿Cuál crees usted que será el nivel de interés en temas como la iniciativa 3 de 3? Cuando la preocupación es si habrá o no para la comida del día siguiente o si alcanzará para el fin de mes.
• ¿Podemos reclamarle a este segmento de la población, que en tiempos electorales acepten algún regalo, un viaje a la playa (aunque sea Progreso o Chelem) o aspiren a una chambita con el candidato a condición de obsequiar el voto?
• ¿Es válido quitar presupuesto para eventos culturales gratuitos? Cuando sabemos que probablemente será las pocas posibilidades de acercarse a las manifestaciones artísticas.

Estamos por arribar a la segunda década del tercer milenio, a más de 100 años del inicio de la Revolución social mexicana, con alternancia en los gobernantes a nivel federal, estatal y municipal. Sin embargo, la estructura socioeconómica aquí presentada, para el estado de Yucatán, es motivo de vergüenza para todos. 

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Entendiendo a las generaciones
Entendiendo a las generaciones

Seguramente por diferentes vías te has enterado de la famosa clasificación de las generaciones que les sirve a los sociólogos, psicólogos, mercadólogos y economistas para tratar de explicar el comportamiento diferenciado en función del año de nacimiento. De tal suerte que existe una tipificación que distingue a aquellos que hoy tienen más de 50 años como los baby boomers, la generación X, a los que tienen entre 36 a 49, y a los jóvenes de 20 a 35 años se les conoce como la generación Y o millenums.

Tratar de desmarañar el comportamiento de estos últimos se ha puesto de moda debido a su cada vez mayor influencia en todos los aspectos de la vida social, política y económica. Por su predisposición a conectarse a la red son menos susceptibles de recibir influencia de los medios de comunicación tradicionales. Para los oferentes de bienes y servicios, políticos, religiones o todo aquel que tenga un mensaje que trasmitir, hacérselos llegar representan todo un reto.

Un aspecto fundamental tiene que ver con su visión de relacionarse con una pareja. En contra de lo que se podría suponer, los milleniums (al menos los yucatecos) sí están viviendo en pareja (58%); incluso los más jóvenes están teniendo esa experiencia. Hay que destacar que vivir en pareja para las generaciones jóvenes no implica el matrimonio, ya que la proporción de los que viven en pareja pero no están casados es mayor en los milleniums que en las otras generaciones.
Los datos son del Conteo Intercensal 2015, y los cálculos lo realizó el equipo de análisis de Decide Market Research.

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La calidad del trabajo en Yucatán
La  calidad del trabajo en Yucatán

Una manera de medir la calidad del trabajo en Yucatán es a partir de las prestaciones. Al respecto, el Conteo Intercensal 2015 del INEGI abordó este fenómeno, preguntándole a la población ocupada cuáles de las 7 prestaciones básicas estipuladas en la ley recibían.

Las cifran revelan lo siguiente: en todos los casos los indicadores del interior del Estado están por debajo del promedio estatal. En Mérida, el 77.9% recibe aguinaldo; en términos absolutos son 237,780 personas que cuentan con esta prestación frente a las 65,048 que no cuentan con ella.

También en Mérida, 7 de cada 10 tienen vacaciones con goce de sueldo; en el interior del Estado, 4 de cada 10.

El reparto de utilidades es la prestación con menos incidencia en Yucatán: 7 de cada 10 no reciben reparto de utilidades. La cifra es más dramática en el interior, donde 8 de cada 10 no reciben utilidad alguna.

La posibilidad de acceder a un crédito para adquirir una vivienda es un lujo que sólo se puede dar la mitad de la población ocupada: 60% en Mérida y un tercio de la población del interior de Estado.

Estos indicadores destacan algo que en reiteradas ocasiones se ha señalado para el estado de Yucatán: la limitada posibilidad que tienen los empleos con sus características actuales, para dotar a una familia de una vida digna; la sobrevivencia es la esencia de nuestra planta laboral.

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